En 11 días mueren dos informantes de la SIEDO
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Un mismo hilo conductor une las muertes de Jesús Zambada Reyes, Rambo III, y Édgar Enrique Bayardo del Villar, Tigre. Además de ser ambos testigos protegidos o colaboradores de la Procuraduría General de la República (PGR) y que su custodia dependía directamente de la Subprocuraduría de Investigación en Delincuencia Organizada (SIEDO), los dos eran informantes clave en las investigaciones de la llamada “Operación Limpieza” y contra integrantes de los cárteles de Sinaloa y de los hermanos Beltrán Leyva.
Fuentes oficiales reportan también fallas graves en los sistemas de seguridad de quienes estaban a cargo del resguardo de ambos testigos protegidos. En los dos casos quienes se encargaban de la seguridad del sobrino de Ismael El Mayo Zambada y el ex jefe policiaco permitieron que el primero presuntamente se ahorcara y, en el caso del segundo de ellos, que dos sicarios llegaran hasta él y lo asesinaran sin problema.
Separados apenas por 11 días, los decesos de los dos testigos colaboradores de la PGR se suman a las muertes en el pasado de al menos otros cinco, entre ellos Tomás Colsa Mcgregor, Jaime Olvera, Humberto Cappelletti, el ex comandante Jorge Armando Bermejo Vargas, e incluso la extinta abogada Silvia Raquenel, quien en algún tiempo fue testigo protegido de la PGR y también recientemente fue ejecutada.
Errores de los escoltas
Las muertes del hijo de Jesús Zambada García, El Rey Zambada, y del ex funcionario de la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSPF) reúnen —según informes de jefes policiales— errores, tales como el que sus escoltas no los vigilaran permanentemente para tener la oportunidad de reaccionar ante situaciones de emergencia, como sucedió en ambos casos.
Bayardo del Villar, como en otros asesinatos de testigos protegidos, incumplió con las medidas mínimas de seguridad. No portaba chaleco antibalas ni estaba autorizado a hacer vida pública, por lo que debía permanecer en la casa de seguridad que tenía asignada. Sus salidas, las autorizadas, debían hacerse en vehículos blindados y con suficiente escolta.
La historia de Bayardo del Villar dio un giro el 25 de octubre de 2008 cuando apareció por primera vez una declaración en la que se le identificaba bajo el seudónimo de El Tigre, en la que hizo un relato más que pormenorizado sobre la actuación de su superior inmediato en la SSP, Víctor Garay Cadena, quien durante un operativo para detener a la banda de Harold Mauricio Poveda, El Conejo, uno de los enlaces colombianos de los hermanos Beltrán Leyva, no sólo robó dinero, sino que hasta un perro de colección.
El 14 de abril de 2005 la PGR informó de sus nexos con uno de los más peligrosos secuestradores en México, Mario Bayardo Hernández, jefe de la banda Los Tiras y primo del extinto colaborador de la PGR.
Muerte ligada por el destino
El destino también ligó a sobrino de El Mayo Zambada y a Bayardo del Villar en la cercanía de sus capturas y de sus muertes. Uno fue detenido el 20 de octubre de 2008 y el segundo tres días después. El testigo colaborador Rambo III murió ahorcado el viernes 20 de noviembre cubierto en halo de misterio y dentro de una casa de seguridad de la PGR, ahora diez días después El Tigre fue asesinado por dos sicarios en un café y a plena luz del día.
Sobre las muertes de colaboradores de la PGR, así como de la falta de regulación para el empleo de testigos protegidos, los penalistas Daniel Corona Aguilera y Jorge Espino Santillán dijeron que ello evidencia fallas en las normas que regulan el empleo de testigos dentro de la legislación mexicana.
Declararon que con ambas muertes se verán afectados aquellos que se encuentran sujetos a un proceso penal por las declaraciones de Rambo III y El Tigre, ante la imposibilidad de desvirtuar directamente y frente a ellos las acusaciones.
Consideran que debe someterse a revisión legal a los testigos como Socorro; Ricardo; Emiliano; Felipe; Jennifer; Saúl; Moisés; en quienes las autoridades tienen el principal soporte legal para procesar y mantener en prisiones de alta seguridad a los inculpados en casos como “Operación Limpieza”.





