El tema de la mariguana ha vuelto a la escena pública.
Bajo la tesis de que cada persona tiene el derecho de elegir como quiere llevar su vida, que el Estado debe respetar la decisión del ciudadano sobre las sustancias que decida utilizar, que tiene propiedades terapéuticas, que en Estados Unidos se está legalizando, hay quienes desean despenalizar el empleo de la mariguana en México, argumentando que además de los supuestos señalados, se lograría erradicar a las mafias relacionadas con el narcotráfico,
Con este enfoque, su propósito es el de regularizar y legitimar cultivo, producción, trasiego, transporte, distribución, comercialización, exportación y consumo.
Ahora bien, reiteradamente hemos señalado que en política no existe la casualidad.
Bajo este contexto, es necesario reflexionar ¿por qué de un momento a otro el tema de la legalización de la mariguana en América Latina y en nuestro país está a todo vapor?
¿Por qué ha ocupado la atención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), de algunos grupos económicos, así como de los partidos políticos en búsqueda de su despenalización?
¿Por qué el debate sobre la política de drogas tiende a ser dirigido por las castas doradas, la élite, en lugar de ser una cuestión de la opinión popular?
Es necesario señalar que las propuestas de reformas sobre la legalización de la mariguana sigue siendo una realidad lejana para muchos mexicanos.
Las encuestas han mostrado durante años que una mayoría de la población no quiere un país de gente drogada, por lo que se opone a la legalización total de la mariguana.
En un libro, recién publicado, intitulado En la niebla de la guerra, de ANDREAS SCHEDLER, señala que "Una cuarta parte de los encuestados (mexicanos) piensa que el delito de narcomenudeo debe ser castigado con cadena perpetua".
No obstante esto, desde hace tiempo se perciben poderosos intereses externos, moviéndose "en las sombras", los cuales han proyectado a la sociedad una serie de falsedades con las que intentan obtener la probable decisión oficial de legalización de este estupefaciente.
Es válido advertir que no hay drogas inofensivas, que la realidad de México es diferente y que no se acabarán los cárteles de la droga.