A través de la Suprema Corte

Urge debatir como nación el tema de la despenalización de la mariguana.

01 de Noviembre de 2015

El asunto de la despenalización de las drogas, que nos urge debatir como nación, queda ahora en manos del máximo tribunal. La autoridad del Ejecutivo, a través de los organismos encargados de la salud, sigue sosteniendo una postura de cerrazón absoluta para discutir el tema, a pesar de que se acumulan evidencias científicas que fundamentan la discusión y también de las evidencias claras del incremento en el consumo interno de sustancias prohibidas pese a su estrategia actual basada en la persecución policiaca y militar. En concreto, las víctimas de la guerra contra el narcotráfico no han servido absolutamente para nada, sino, por el contrario, ahora hay muchos más adolescentes consumiendo sustancias ilícitas. Es necesario y urgente cambiar de enfoque, y lo interesante es que el debate ocurrirá aparentemente la próxima semana en la Corte. Los mecanismos clásicos de discusión en política pública, a los que hemos acudido los mexicanos, han sido a través del Poder Ejecutivo, quien concentra el poder y los recursos del país, pero se encuentra crónicamente infiltrado por la corrupción, y en el Legislativo normalmente no se toman decisiones de fondo por la falta de vocación y de nivel de nuestros limitados legisladores que, además, responden como los perros, a periodicazos. Las demandas ciudadanas frente al Poder Judicial no han constituido mecanismos usuales de cambio; ahora estamos atestiguando un caso peculiar precisamente por esa característica. El asunto llegó al máximo tribunal por un grupo pequeño de personas que solicitó al gobierno los permisos para cultivar, en su jardín, algunas plantas de mariguana con fines de autoconsumo y sin hacerle daño a nadie, a lo que el Estado mexicano se negó rotundamente. Aduciendo libertades individuales elementales, que deben ser respetadas cabalmente por la autoridad, este grupo de personas demandó a la autoridad federal y será ahora la máxima autoridad jurisdiccional quien debe emitir sentencia; que esperemos sea en el sentido correcto brindándole protección a los quejosos. No existe ninguna otra salida razonable. Las personas debemos tener la libertad de hacer lo que queramos dentro de nuestra casa, con la condición de no molestar ni dañar a otros individuos; existen muchas sustancias que son tóxicas, dañinas e incluso adictivas que se nos permiten. Lo importante es la prevención para evitar que los más vulnerables las consuman, cito, como ejemplo, uno diferente: el azúcar. Los daños derivados del consumo excesivo son perfectamente conocidos: el síndrome metabólico, la diabetes, la enfermedad coronaria que, por cierto, le cuestan al Estado una buena parte del presupuesto en salud, y ahora sabemos que causa adicción. El escenario no debe ser motivo para prohibirla, sino para crear conciencia sobre los riesgos del consumo, brindar educación desde la infancia y evitar el consumo entre los más pobres, dado que es en esa población el daño más significativo. Los mismos principios deben prevalecer para la mariguana y las demás sustancias hoy prohibidas, con el añadido de que se debe prevenir que las personas manejen vehículos cuando se encuentren bajo sus efectos, como hacemos ya con el alcohol.

 

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