Luis Manuel Arellano Delgado
Mariguana, prueba de libertad
Oct 21, 2015El consumo de mariguana se ha convertido en un reto de salud y debería enfrentarse como asunto de derechos humanos. Tiene que ver con libertades individuales, con acceso a la información, con la prerrogativa de elegir qué, cómo, cuándo y dónde se ejerce la que sin duda es eje de nuestra existencia: la autodeterminación.
En la reactivación del debate sobre los usos de la cannabis, motivado en esta ocasión por la decisión del Ministro Arturo Zaldívar para proponer en la Corte, a partir de un amparo, la inconstitucionalidad de los preceptos que bloquean su libre acceso, me queda claro que el problema aquí no son los consumidores sino la concepción que hemos tejido del aparato de Estado, sobre el que debemos preguntarnos: ¿es una entidad para encausar libertades o para protegernos de ellas?
La discusión sobre la mariguana, por eso, debe incluir cuál es la razón de ser del Estado. Resulta absurdo que como ciudadanos financiemos una estructura burocrática, abstracta, donde los grandes tomadores de decisión censuran o coartan libertades a partir de sus creencias individuales haciéndolas presentar como de “interés público”.
Nada es más peligroso para la vida cotidiana y sobre todo para significar nuestro paso por la vida que depender de un Estado legitimador de determinismos para condicionar la capacidad individual de elección.
El argumento moralista de prohibir el consumo recreativo de mariguana en el fondo es una afrenta contra la libertad de elegir, impulsada por actores que desconocen la historia, porque si de algo hay testimonio es que pertenecemos a una especie, que gusta del placer y que éste le entra al cuerpo por prácticamente los cinco sentidos. ¿Que si hay excesos con las libertades? Pues sí, vivir siempre es un riesgo y todos cometemos excesos, por eso el Estado debería dedicarse a educar a partir de la evidencia científica y laica respecto a cómo cuidar, dosificar y mitigar las consecuencias del ejercicio de nuestra naturaleza.
El riesgo de no entender algo tan básico ligado a la especie humana es que con las restricciones implementadas sea en nombre de Dios o del Estado, se desdibuja para mucha gente el sentido de su existencia.
La filósofa Juliana González lo dice puntualmente: parecería que los determinismos le van ganando tierra a la libertad; van eliminando zonas que antes se creía reducto exclusivo de la autonomía moral. ¿Qué queda ya libre y voluntario cuando se ve la forzosidad o fatalidad con que se imponen “la necesidad histórica”, “el inconsciente”, “la ingeniería genética”, “las estructuras de poder”?
Prohibir el uso libre de la mariguana entre la población profundiza la pérdida de libertad para quienes quieren consumirla y para toda la especie al final de cuentas
Las grandes determinaciones de la vida colectiva, subraya la destacada académica mexicana, hacen insignificante la presencia del individuo como tal, su interioridad e incluso su fuerza moral. Yo agrego a esta reflexión que prohibir el uso libre de la mariguana entre la población profundiza la pérdida de libertad para quienes quieren consumirla y para toda la especie al final de cuentas, porque negarle a la ciudadanía el derecho a elegir no solo es expresión de un burdo paternalismo sino la aplicación de ese determinismo que nos ubica a todos de forma permanente como menores de edad.
Lamentablemente el Estado solo se dedica a contar muertes producidas por el exceso de alcohol o cigarro
El alcohol y el cigarro son un buen ejemplo al respecto porque su consumo --al igual que la mariguana-- ofrece gratificaciones vinculadas al placer en el orden individual; la gente compra para disfrutar esos productos que a su vez abrieron mercados y crearon industrias. Sus efectos sobre la salud están advertidos y cada persona asume los riesgos de usarlos con o sin moderación. ¿Y el Estado? Financiado por la sociedad, dicha estructura de gobierno tendría que aparecer pero no para limitar una prerrogativa sino para orientarla desde una perspectiva basada en la evidencia científica y laica, respecto a cuáles son las rutas que se pueden seguir para gozar la libertad sin riesgos aunque también para mitigar las consecuencias de no haberlo conseguido. Lamentablemente el Estado solo se dedica a contar muertes producidas por el exceso de alcohol o cigarro; la mentalidad moralizante acerca del cuidado de la salud no se aplica aquí, como sí se hace con la mariguana, por el hecho de que a nadie se le prohíbe adquirir dichos productos.
Sin embargo, el consumo de cannabis en México es una realidad documentada en las encuestas nacionales de adicción y así lo entendió el Congreso al aprobar el 30 de abril del 2009 un paquete de reformas a varios instrumentos jurídicos, como la Ley General de Salud que en su artículo 473 reconoce la figura del “consumidor” de estupefacientes o psicotrópicos cuando no presenta signos ni síntomas de dependencia. En esta misma reforma se estableció que para consumo personal un ciudadano puede portar 5 gramos de cannabis sativa, indica o mariguana, advirtiéndose en el capítulo 478 que el Ministerio Público no ejercerá acción penal contra quien cargue esa dosis para su estricto consumo personal.
El problema con esta disposición es que para disfrutar de la mariguana se requiere adquirirla, pero ¿dónde ir a buscarla? Lamentablemente el Estado ha impedido la creación de un mercado legal y en ese ámbito es donde el crimen organizado estableció sus tiempos y formas, con las consecuencias conocidas.
El tema es más grande porque falta abordar otros usos de esta planta, como el medicinal y el que desde hace años se le da en la industria de la belleza.
Yo estoy convencido que la libertad se aprecia y germina en sus pequeñas expresiones. La autodeterminación de consumir mariguana o cualquier otra sustancia que el Estado ha prohibido por “daños a la salud” violenta ese principio. No se trata de invitar a consumir mariguana sino de defender el principio de tomar una decisión al respecto. Ese es el punto.
Referencias
- González, Juliana. “Ética y Libertad”, Ed. FCE/UNAM, 2007, México.
- http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/legis/lgs/LEY_GENERAL_DE_SALUD.pdf
@LuisManuelArell
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